HOMENATGE A GILA
- Lo siento mucho, señora, pero no puede hacer una denuncia por malos tratos sin traer un certificado de defunción.
- ¿De mi marido?
- No, de usted.
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- ¡Qué alegría tan grande! ¡Hace diez años que no te veía, Paco!
- Yo no me llamo Paco, me llamo Gerardo.
- Es verdad, perdóname Roberto, creí que eras Oscar.
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- Pues a mi me mataron en la guerra, pero me hice el tonto y aquí me tienes.
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- Ambrosio, se me ha dormido un pie, despiértamelo a las nueve, que quiero ir a dar un paseo por el jardín.
- Sí, señor conde.
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- En el día de hoy, siendo las nueve de la mañana, comparece ante mí el que dice llamarse Maria Luisa García López, quien en pleno uso de sus facultades mentales declara que, el día 31 del mes de febrero del año 1712 apuñaló a su esposa, de nombre Mariano, con un revolver calibre 38 cuando la víctima se duchaba en el ascensor. Punto y aparte.
